Las culpables
Con la tranquilidad de saber que la cosa no podía ir a peor comencé a divagar y me acordé de las palabras de Bruce Lee, o quizás de las palabras del anuncio de Bruce Lee, "be water, my friend". Y así trantando de fluir y de ser agua, caí en la cuenta de que:
a) Si soy agua, fluyo, pero ni avanzo, ni dejo de avanzar.
b) El único largo que podría hacer dependería de una bomba que que me sacudiría con piedad, tras pasar por un filtro que debe estar hecho unos zorros.
c) El tipo peludo que nada por la calle de al lado me puede sorber y mezclar con...
¡Dios santo querido! ¡Qué ideas de chino loco! Si es que para ser un filósofo renombrado, sólo hace falta que te saquen 20 segundos en televisión. Mañana voy a correr y el sábado agarro la bici y a pedalear por el mundo adelante. Voy a necesitar unos días para secar el cerebro.
Desde aquí aprovecho para felicitar a Chus Lago por el impresionante objetivo conseguido.
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jueves, 8 de enero de 2009
Be water
Hoy tocaba natación. Sin más pretensión que la de sumar unos metros a ritmo tranquilo. Pero hay días que la cosa no funciona. Empecé con malas sensaciones, porque me enfrié antes de entrar en el agua y tiritaba como un pollo. Después, ese estilo que no tengo cuajó menos que nunca y, además, cada dos o tres largos tenía que ajustar la posición de las gafas porque me entraba agua en el ojo derecho. Al final, se solucionó. Empezó a entrar agua en el ojo izquierdo. Afortunadamente, a mitad de entrenamiento encontré un culpable (no hay nada mejor). Y es que mis viejas gafas habían dicho basta y estaban rotas. No me he resistido a quitarles una foto encima de la mesa de la cocina como hace otro con su material.
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