A lo hecho, pecho.
Si la mar está fría, puede que no sea tu día.
Si no pillas grupo, deberás pedalear duro.
Si en la bici tienes compañeros, deberás de estar atento.
Si no estás fino, no correrás con tino.
Si has perdido entrenos, después los echarás de menos.
Pero, si haces tu mejor segmento ciclista de siempre.
Si vuelas durante quince kilómetros a treinta y cinco por hora.
Si en la carrera a pie vas de menos á más.
A esa carrera le habrás hincado el diente,
a la próxima irás a por todas...
y quizás reventarás.
Gracias Fran por las fotos y, sobre todo, por los ánimos.
viernes, 18 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Así nos las gastamos
Estamos pensando en renovar la equipación del club. Así, el otro día recibí un correo de Pablo Dapena:
Queridos compañeros de club!
Pablo Dapena os escribe esta prosa.
He hablado con...
A lo que el Xocas contestó:
Querido Pablo, queridos compañeros:
El Xocas os escribe estos versos.
Por mi parte podéis contar
para la compra a Sural
Mono y chaquetilla vienen bien
y si la camiseta es técnica, también.
Si no obstante se decide
renovar tan solo el mono,
esto me parecerá de cine
porque es lo que más pongo.
Apenas me queda una duda
y es si el mismo diseño tendrá
que la equipación actual.
Sin más se despide el Xocas
deseándoos buenos entrenos,
que os hagan fuertes como rocas.
Y es que así nos las gastamos en el club. Y así, aprovecho la ocasión para felicitar a Pablo por su 11er puesto en el Campeonato de España Universitario de triatlón. Seguro que le supo a poco, pero es un gran puesto y llegarán resultados mejores.
Tampoco quería dejar de felicitar a los Aviamen y Aviawomen. No hace falta que os diga a quien felicito especialmente. Bueno, una pista, las iniciales: Juan José Andrés Iglesias. ¡Eres una fiera!
Queridos compañeros de club!
Pablo Dapena os escribe esta prosa.
He hablado con...
A lo que el Xocas contestó:
Querido Pablo, queridos compañeros:
El Xocas os escribe estos versos.
Por mi parte podéis contar
para la compra a Sural
Mono y chaquetilla vienen bien
y si la camiseta es técnica, también.
Si no obstante se decide
renovar tan solo el mono,
esto me parecerá de cine
porque es lo que más pongo.
Apenas me queda una duda
y es si el mismo diseño tendrá
que la equipación actual.
Sin más se despide el Xocas
deseándoos buenos entrenos,
que os hagan fuertes como rocas.
Y es que así nos las gastamos en el club. Y así, aprovecho la ocasión para felicitar a Pablo por su 11er puesto en el Campeonato de España Universitario de triatlón. Seguro que le supo a poco, pero es un gran puesto y llegarán resultados mejores.
Tampoco quería dejar de felicitar a los Aviamen y Aviawomen. No hace falta que os diga a quien felicito especialmente. Bueno, una pista, las iniciales: Juan José Andrés Iglesias. ¡Eres una fiera!
viernes, 11 de mayo de 2012
Suerte y fuerza en el Aviaman
¡Suerte y fuerza para los futuros Aviamen, y Aviavomen 2012! Este año no participaré, pero no quería dejar pasar la oportunidad para expresar mis mejores deseos para los valientes que acudan a la edición de este año. Parece que el tiempo va a acompañar y podrán disfrutar de una magnífica prueba. Ojalá sea así. En todo caso, estoy convencido que aquellos que se han apuntado, hubiesen acudido en cualquier caso a su cita con la media distancia.
También quería destacar el desafía que tiene por delante mi amigo Juanjo. Mañana calienta motores en el triatlón de Oleiros. El domingo acudirá a su cita con el destino. Ha prometido ir conservador, es decir, hará mejor tiempo que el año pasado a pesar del aumento de la distancia. El jueves, acudiremos al triatlón de Riazor y volveremos a ser "os dous de sempre". A ver si hay suerte y llega bien cansado y llego antes que él a la meta couruñesa (o al menos, reduzco los nueve minutazos que me empaqueta en cada sprint). Después viajará a Madrid al clasificatorio para el campeonato de España de vejetes. Telita.
También quería destacar el desafía que tiene por delante mi amigo Juanjo. Mañana calienta motores en el triatlón de Oleiros. El domingo acudirá a su cita con el destino. Ha prometido ir conservador, es decir, hará mejor tiempo que el año pasado a pesar del aumento de la distancia. El jueves, acudiremos al triatlón de Riazor y volveremos a ser "os dous de sempre". A ver si hay suerte y llega bien cansado y llego antes que él a la meta couruñesa (o al menos, reduzco los nueve minutazos que me empaqueta en cada sprint). Después viajará a Madrid al clasificatorio para el campeonato de España de vejetes. Telita.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Un paseo por Finlandia
Ahora que estoy fuera de casa, tras unas semanas sin viajes de trabajo, he recordado que a finales de octubre viajé a Rauma en Finlandia. El viaje se hace pesado. Vuelo de Vigo a Madrid, de Madrid a Helsinki y de allí a Pori. De Pori a Rauma, un paseo en coche hasta el destino final.
Con quince minutos de tiempo para pasar de un avión a otro en Helsinki, y sin tarjeta de embarque, lo raro sería que no hubiese alguna complicación. En Madrid me habían asegurado que no tendría problema, así que me dirigí confiado al mostrador de la puerta. No figuraba mi billete, sí el de mi compañero. Tras unos minutos en los que me imaginaba conduciendo hasta Rauma mientras Pepe volaba cómodamente, se soluciona el problema. La tarjeta de embarque, la de la la primera foto.
Aquel día tocó entrenar, pero ya estaba torcido. No por un pequeño inconveniente de viaje, sino porque recibí un gran disgusto que llevó acarreada una preocupación enorme. Salí del hotel de noche, abrigado (la temperatura rondaba los 0º) y con la cabeza en otra parte. Troté hacia las afueras de Rauma para realizar mi entreno y, al regresar, descubrí que no sabía por donde había venido. En general, tengo buen sentido de la orientación. Si no me equivoco, era la primera vez que me pasaba algo así. Llegué a una glorieta en la que había una locomotora y a la que llegaban media docena de calles. Probé por una, no era. Probé por otra, tampoco. Empezaba a cansarme, pregunté a unos viandantes, era su primera noche en la ciudad (¡qué suerte!). Entré en un local de comida rápida y solucioné. Menos mal, porque al parar me enfrié y notaba que me estaba quedando frío...catarro a la vista, pero libré.
El tópico es que es un país civilizado, y lo es, mucha gente haciendo deporte por la calle. Ya se sabe, tengo mis teorías. Pero no tan formales. Al día siguiente, con un retraso de dos horas que dolieron porque para llegar a la hora tuvimos que madrugar lo nuestro, empezamos un día de trabajo muy interesante. Salimos no muy tarde y aprovechamos para pasear por el pueblo, tomar una cerveza y retirarnos al hotel temprano. La tormenta en Vigo había pasado y estaba molido.
Me sabía mal regresar sin completar una carrerilla por Rauma a plena luz del día. Además, los planes de entreno se hacen para respetarlos. Por tanto, madrugué el viernes para correr antes del desayuno. Tomé el carril bici que me sorprendió por su calidad y longitud. En las afueras, pero las del otro extremo del pueblo, vi que un camino ascendía por el monte. ¡Qué ilusión! Trotar entre los árboles me apetecía muchísimo. Tomé la senda y en nada me encontré con un hombre de unos sesenta años que paseaba con un pastor alemán. Me dijo algo incomprensible. Le contesté en inglés que no hablaba finlandés. Tardo un par de segundos en contestar. Movió la cabeza y pronunció un sonoro "yes". Me faltó el canto de un duro para decirle en español "y tú no hablas inglés", pero hay que respetar a los mayores. Al final, deduje que me había dicho que no podría correr por donde iba porque estaba todo helado.
Y poco más hice allí. No tuve tiempo para hacer más turismo, ni un minuto en Helsinki, ni de ir a buenos restaurantes, ni nada más. Un viaje de trabajo es un viaje de trabajo.
Con quince minutos de tiempo para pasar de un avión a otro en Helsinki, y sin tarjeta de embarque, lo raro sería que no hubiese alguna complicación. En Madrid me habían asegurado que no tendría problema, así que me dirigí confiado al mostrador de la puerta. No figuraba mi billete, sí el de mi compañero. Tras unos minutos en los que me imaginaba conduciendo hasta Rauma mientras Pepe volaba cómodamente, se soluciona el problema. La tarjeta de embarque, la de la la primera foto.
Aquel día tocó entrenar, pero ya estaba torcido. No por un pequeño inconveniente de viaje, sino porque recibí un gran disgusto que llevó acarreada una preocupación enorme. Salí del hotel de noche, abrigado (la temperatura rondaba los 0º) y con la cabeza en otra parte. Troté hacia las afueras de Rauma para realizar mi entreno y, al regresar, descubrí que no sabía por donde había venido. En general, tengo buen sentido de la orientación. Si no me equivoco, era la primera vez que me pasaba algo así. Llegué a una glorieta en la que había una locomotora y a la que llegaban media docena de calles. Probé por una, no era. Probé por otra, tampoco. Empezaba a cansarme, pregunté a unos viandantes, era su primera noche en la ciudad (¡qué suerte!). Entré en un local de comida rápida y solucioné. Menos mal, porque al parar me enfrié y notaba que me estaba quedando frío...catarro a la vista, pero libré.
El tópico es que es un país civilizado, y lo es, mucha gente haciendo deporte por la calle. Ya se sabe, tengo mis teorías. Pero no tan formales. Al día siguiente, con un retraso de dos horas que dolieron porque para llegar a la hora tuvimos que madrugar lo nuestro, empezamos un día de trabajo muy interesante. Salimos no muy tarde y aprovechamos para pasear por el pueblo, tomar una cerveza y retirarnos al hotel temprano. La tormenta en Vigo había pasado y estaba molido.
Me sabía mal regresar sin completar una carrerilla por Rauma a plena luz del día. Además, los planes de entreno se hacen para respetarlos. Por tanto, madrugué el viernes para correr antes del desayuno. Tomé el carril bici que me sorprendió por su calidad y longitud. En las afueras, pero las del otro extremo del pueblo, vi que un camino ascendía por el monte. ¡Qué ilusión! Trotar entre los árboles me apetecía muchísimo. Tomé la senda y en nada me encontré con un hombre de unos sesenta años que paseaba con un pastor alemán. Me dijo algo incomprensible. Le contesté en inglés que no hablaba finlandés. Tardo un par de segundos en contestar. Movió la cabeza y pronunció un sonoro "yes". Me faltó el canto de un duro para decirle en español "y tú no hablas inglés", pero hay que respetar a los mayores. Al final, deduje que me había dicho que no podría correr por donde iba porque estaba todo helado.
Y poco más hice allí. No tuve tiempo para hacer más turismo, ni un minuto en Helsinki, ni de ir a buenos restaurantes, ni nada más. Un viaje de trabajo es un viaje de trabajo.
lunes, 7 de mayo de 2012
sábado, 5 de mayo de 2012
Cuando me pongo, me pongo
Ayer me entretuve con un cliente más de lo previsto y salí tarde de la oficina. Tarde para hacer lo que quería: entrenar y después acudir a la cita con la fisio. Puesto que no se trataba de darle plantón, me fui a la sesión rumiando un sentimiento de frustación un tanto infantil. La verdad es que después de haberme saltado la tirada larga en bici el domingo, con su correspondiente carrera asociada, me daba rabia perder el entreno. Una de esas salidas de carrera a pie con cambios de ritmo que deberían de servirme para ganar esa velocidad que tanta falta me hace.
No me quedó otra alternativa que saltarme todas las reglas del deportista popular y decidí hacer el entreno de ayer y el de hoy, uno detrás de otro. Comí un bocadillo a toda prisa, rematé mis tareas lo más rápido que pude y me dispuse a completar la faena. Dejé el portátil, la trinchera y el paraguas en el maletero del coche. Cambié los zapatos por las zapatillas de correr y salí hacia la piscina.
Entreno corto pero de cierta intensidad. Cuarenta minutos que incluían como plato principal un 6x100 progresivo cada tres. Estas series salieron más rápidas que la semana anterior, y que la anterior de la anterior. Y más rápidas que saldrán. Al acabar me pasé un agua y me vestí de corredor. Como no es bueno hacer dos sesiones "fuertes" seguidas, descansé entre ellas. Dos minutos para beberme un Aquarius.
Salí corriendo hacia Castrelos. Hice el calentamiento de carrera, puesto que no veía razón alguna para acortar una parte tan agradable. Completé los ejercicios de movilidad articular, de técnica de carrera y empezé con las series. Sorprendentemente, más rápido de lo que debería. Ya puestos a saltarse reglas, en lugar de frenarme me dejé llevar.
Al final, una jornada de entrenos muy satisfactorios que, por supuesto, incluyó su tanda de abdominales y estiramientos. Como tiene que ser.
No me quedó otra alternativa que saltarme todas las reglas del deportista popular y decidí hacer el entreno de ayer y el de hoy, uno detrás de otro. Comí un bocadillo a toda prisa, rematé mis tareas lo más rápido que pude y me dispuse a completar la faena. Dejé el portátil, la trinchera y el paraguas en el maletero del coche. Cambié los zapatos por las zapatillas de correr y salí hacia la piscina.
Entreno corto pero de cierta intensidad. Cuarenta minutos que incluían como plato principal un 6x100 progresivo cada tres. Estas series salieron más rápidas que la semana anterior, y que la anterior de la anterior. Y más rápidas que saldrán. Al acabar me pasé un agua y me vestí de corredor. Como no es bueno hacer dos sesiones "fuertes" seguidas, descansé entre ellas. Dos minutos para beberme un Aquarius.
Salí corriendo hacia Castrelos. Hice el calentamiento de carrera, puesto que no veía razón alguna para acortar una parte tan agradable. Completé los ejercicios de movilidad articular, de técnica de carrera y empezé con las series. Sorprendentemente, más rápido de lo que debería. Ya puestos a saltarse reglas, en lugar de frenarme me dejé llevar.
Al final, una jornada de entrenos muy satisfactorios que, por supuesto, incluyó su tanda de abdominales y estiramientos. Como tiene que ser.
martes, 1 de mayo de 2012
Buelna
Barbara Hughes publicaba en Facebook el otro día un proverbio zen que viene a decir "el hombre permanece en su propia sombra y se pregunta porqué está oscuro". Así, nada mejor que cambiar el rumbo y empezar a ver claro. Por lo de pronto, vamos a empezar a hablar de carreras. Es decir, de viajes, diversión y nuevos desafíos.
Con un pobre bagaje y tras un invierno con demasiadas idas y venidas, finalmente hago público el que será el principal objetivo del año, el Triatlón de Buelna. Recién apuntado, solo me queda seguir entrenando, empezar a competir y disfrutar del día. Más allá del 7 de julio no he hecho planes. Y visto lo visto, es mejor así. 2012 iba a ser una cosa, deportivamente hablando, y no sé que saldrá al final. Por lo de pronto, al menos creo que tengo un nivel de forma similar al del año pasado.
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