Estaba tranquilamente sentado en el área de servicio, tomándome un café, cuando caí en la cuenta de que iba a participar en una prueba de ámbito nacional. ¿Pero dónde me he metido?
- ¿Sabes que esta es una competición nacional?
- Como diría mi padre, tienes más moral que el Alcoyano.
- Pues sí.
El día de la sesión fotográfica, Juanjo y yo fuimos convenientemente aleccionados a participar. La razón era clara, al menos debían salir 6 triatletas por club y al final fuimos 7. De hecho, hasta el fotógrafo se dio cuenta: ¿Ya estáis todos?
El caso es que allí estábamos y mientras unos lo tomábamos con buen humor, otros estaban tan nerviosos que se subían por las paredes. Pero no me voy a entretener contando una carrera que fue bien modesta (a la mía me refiero, claro). De hecho, fue tan modesta que acabé penúltimo. Así que aquí va una ensalada de fotos comentadas.
Con toda la pachorra del mundo, Juanjo y Xocas dirigiéndose a la cámara de llamadas: "Bueno, a ver que tal nos sale, aquí hoy me pulen." "Habla por ti, que con este nivel, hoy acabo el último."
Tres minutos antes de entrar en cámara de llamadas, comenzaba a ponerme el neopreno. Paco pedía ayuda para subirse la cremallera y Juanjo se dio cuenta de que no tenía puesta la parte de arriba cuando me vio ponerme la mía. No sé si nos dejarán volver para el año.
Este fue el calentamiento: al sol con el neopreno puesto. Después nos lanzábamos desde la plataforma al agua, que noté friísima, como el resto, claro.
La natación y la carrera a pie discurrían por las instalaciones del arsenal militar. Sin duda, se respiraba un ambiente bélico en la lucha por el ascenso.
Juanjo hizo una buena natación, transicionó bien y pinchó en la primera vuelta de la bici, cerca del punto más lejano a boxes. Mala suerte. Y aunque mal de muchos, consuelo de burros, no fue el único caso, algunas zonas del circuito estaban muy sucias.
El penúltimo del club en salir del agua fue Álvaro, que sin apenas haber entrenado este año, se pone en forma rápidamente.
El Xocas salía justo por detrás. Después coincidiríamos en boxes en un auténtico duelo por hacer la transición más lamentable. En este caso gané yo, mi espectáculo para enganchar las calas en los pedales es insuperable (un día de estos me pongo a ello, en serio).
Como tengo por costumbre, no enlacé con ningún grupo. Así no me tapa nadie y salgo mejor en las fotos.
Ismael, el mejor del club el sábado: 1 hora y 2 minutos lo avalan. Un junior.
Menos de 15 segundos después entró Óscar, quien se accidentó en la bici y pese a todo continuó para acabar entre los veinte primeros. Para quitarse el sombrero. Otro junior.
Paco, aquí delante de Ismael. Creo que pone cara de dolor para disimular que corre que se las pela. Otro junior más.
Iván, el cuarto junior. Puesto 24º con 1h3min27seg. Aquí se acabó lo bueno porque hay más triatletas del club que podrían hacer un buen papel, pero claro, tienen que venir a las carreras.
¡Hombre!, aquí llega el Xocas, justo cuando entraba la cabeza de carrera. Van como locos, tuve que apartarme porque ya veía que me iban a lastimar.
Y aquí, mi duelo particular con Álvaro. Pero todo quedó en nada. Ya me estaba emocionando con la revisión cutre del duelo entre Allen y Scott (con el que sueña todo triatleta), cuando se retira porque nos salimos fuera del tiempo de corte. Así no vale, hombre.
¡Y esto es todo!
¡Ah!, no. Dos apuntes. El sábado vi claro que todos los clubes tienen algo especial. Así por ejemplo, Mae anima por un club completo. Pero los Marlins, ¡mamaciña! Cuando Fara esprintó por delante de sus compañeras, ¡buf! demostraron que aún podían animar todavía más. Espectacular.