jueves, 8 de julio de 2010

Triatlón de Villameca

Me decía la directora deportiva que nunca me había visto cruzar una meta tan contento y puede que tenga razón. Ahora que han pasado unos días, pensar en Villameca me alegra porque la prueba salió muy bien. Incluso el fin de semana fue estupendo, pese a algún pequeño inconveniente de última hora.

Al público no se le permitió el baño hasta rematar la natación. Me sé de dos pequeñas aficionadas que aprovecharon su turno a tope.

Viajamos desde Vigo el sábado por la mañana. Casi cuatro horas de coche, sin contar el tiempo para comer unos bocadillos en las escaleras de la Puerta del Perdón de la iglesia de Santiago en Villafranca del Bierzo. Ambiente de peregrinos, bajo un sol radiante. Durante la semana me sentí flojo por mil y un problemillas: que si un dolor en el hombro, que si unas molestias en los talones...pero en Villafranca me encontraba estupendamente y estaba deseando que llegase la hora de ponerme el mono. Más tarde, ya en el pantano de Villameca y mientras preparábamos todo para la carrera se anunció que se prohibía el uso de neopreno. Con él se irían unos minutillos que siempre se agradecen. Al menos, esperaba que el agua estuviese tan caliente como decían y la verdad es que sí lo estaba.
¡Treinta y ocho minutazos! ¿En qué estaba pensando?

Sin embargo, aunque nadé con un ritmo regular, no dejé de hacer zig-zags. Creía que avanzaba al ritmo esperado pero al incorporarme en la orilla el cronógrafo marcaba 38 minutos. Esto superaba mis previsiones más pesimistas. No me notaba cansado, así que quizás nadé más lento de lo que creía. Pero, aunque esto fuese cierto, estaba seguro de que el recorrido tenía más de mil quinientos metros. Realmente lo que me preocupaba era el tiempo de corte, cuarenta minutos. Por unos momentos pensé que los jueces no me iban a dejar salir con la bicicleta. Evidentemente esto no ocurrió.
Me encanta saber que soy el que corona el repecho

Después de realizar mi numerito habitual (y eso que ahora ya dejo las zapatillas enganchadas en las calas), salí a pedalear ante el escaso público que presenciaba la prueba. Cuando por fin conseguí que el reloj recibiese la señal de los sensores, me sorprendió la velocidad a la que rodaba. Al cabo de unos minutos me di cuenta de que la mantenía sin mayor esfuerzo. El recorrido era triangular, dos lados muy llanos, en uno te molestaba algo el viento y en otro te ayudaba un poco, y el tercer lado con algunas subidas y bajadas poco importantes. Remato la primera vuelta sintiéndome fuerte. La segunda la hago más rápido. Pese a que me adelantó la cabeza de carrera, ya en la primera vuelta, disfruté mucho de la experiencia de correr una prueba en la que no se permite ir a rueda. La sensación de realizar un esfuerzo individual me llenaba y me daba alas. Iba bien por encima de la media que había previsto y me daba cuenta de que podía compensar lo perdido en la natación. Finalmente, en la tercera vuelta noté que perdía fuelle y en las últimas pendientes saltaron las alarmas. Me encontraba anormalmente flojo. Por unos momentos pensé en que me había pasado de optimista y pagaría el esfuerzo durante la carrera a pie.
Ojo, descalzo. Si es que ya le voy pillando el truco

Pero esto no sucedió. Salí a correr con ganas aunque al principio no consiguiese más que trotar. Me voy conociendo y sé que me cuesta coger el ritmo al principio. Después me estabilizo y soy capaz de mantener el ritmo de carrera sin dificultad, aunque tenga problemas para realizar cambios de velocidad. La carrera discurría por un camino muy estrecho que obligaba a correr en fila y adelantar por zonas de hierba en las que podría haber un agujero-trampa. Los participantes levantábamos una polvareda importante y las pendientes se nos atragantaban a los que conformábamos la cola del pelotón. Veía a algunos triatletas caminar. Reconocí a alguno que me adelantó durante el segmento ciclista y que después realizó una carrera de supervivencia.
Con ganas de correr, aunque fuese despacio

Rematé la carrera en dos horas y tres cuartos, un poco más, muy satisfecho de mi rendimiento. No sentía que hubiese hecho mucho más esfuerzo que durante un triatlón sprint y mi tiempo entraba dentro del pronóstico que había hecho.
Mi primer olímpico en el bote.

A destacar lo atentos que fueron los organizadores y voluntarios. El excelente trato al rematar la carrera: empanada y bebidas para todos. Lo especial del formato. En definitiva, el ambiente familiar (participación limitada a 180 personas) y acogedor en un entorno muy agradable. Hubo a quien no le gustó la carrera a pie. A mi sí. Es cierto que parecía un cross, pero lo prefiero a correr por el asfalto. El circuito de natación no estaba bien medido pero, ¿en qué prueba se miden bien los tres circuitos? Mi impresión es que he tenido la fortuna de participar en una prueba que responde a la esencia del triatlón. Y esto es impagable, aunque la inscripción costase tan sólo 21 euros.
Casi, casi, una reunión de blogueros en el podio. ¡Felicidades!

Sin duda, una prueba para repetir.
Los organizadores compartiendo podio con la primera leonesa, ¡enhorabuena!

Además me alegré de conocer a Inma. Es fantástico coincidir con aquellos a los que lees y te leen y, de hecho, espero conocer personalmente a todos los blogueros que frecuentamos estos espacios.
¿Por qué no se organizan más triatlones olímpicos sin drafting?

domingo, 4 de julio de 2010

Y la ganadora es...

INMA

Quien no se conformó con subir dos veces al podio, enhorabuena, sino que además ganó el Concurso Villameca.
Tiempo en meta del Xocas 2 horas, 46 minutos y 8 segundos. En dos o tres días la crónica.

(Inma, escríbeme un correo con el color elegido, la talla y dirección de correo postal. Recuerda que el ganador debe la foto con el regalito.)

jueves, 1 de julio de 2010

Los carragenanos

Hace un tiempo tuve la ocasión de degustar un mero con algas de guarnición. Las algas se servían a modo de verdura hervida. Un plato exquisito, tanto el pescado como las algas estaban muy ricos y sus sabores encajaban a la perfección. Aquella noche, al llegar a casa comenté lo mucho que me había gustado el plato y me miraron con cara de horror. Lo de comer algas no les pareció muy apetitoso.
Y resulta curioso, porque comemos algas todos lo días o, al menos, una parte de ellas. De algunos tipos seleccionados de algas se extraen los carragenanos. Éstos son aditivos naturales que se emplean en multitud de productos de alimentación. Como bien dice la Wikipedia, se emplean para estabilizar suspensiones y para formar geles. ¿Y para qué sirve esto? Pues en la industria láctea, se utilizan para obtener una textura determinada, además de mejorar el desmoldeo (por ejemplo en el caso de los flanes), la cremosidad, la esponjosidad, etc. Además pueden contribuir a una mejor calidad organoléptica y a aumentar la durabilidad del producto. En la industria cárnica, también sirven para gelificar y texturizar. La capacidad de retener agua y controlar la humedad son bien aprovechadas (¡qué fresquita está hoy la pechuga de pavo!). Se puede mejorar el corte, sustituir a las proteínas y grasas y, ¡cómo no!, disminuir los costes de fabricación. Finalmente, los carragenanos también se emplean en la elaboración de postres basados en agua, como las gelatinas y gominolas.
En conclusión, como es bien sabido, realmente no sabemos lo que comemos. Aunque esto no implica que comamos lo que no debemos.
Por cierto, durante la obtención de los carragenanos se obtiene un residuo con un alto contenido en celulosa. Hay empresas que procesan dicho residuo conviertiéndolo en un nuevo producto: fibra alimentaria. Ésta se añade a esos productos tan sanos con un alto contenido en fibra. Algo muy de moda hoy en día.

lunes, 28 de junio de 2010

Triatlón de Vilagarcía

¡Qué sí, qué sí! Que la bici que tiene las zapas puestas es la mía.

La primera razón para hacer deporte es higiene mental. Liberarse de las preocupaciones, descargar tensión, deshacerse de malos pensamientos. Después hay muchas otras razones, pero ésta es la primera de ellas. Así, después de los nervios de la semana y de múltiples quebraderos de cabeza que aquí no vienen a cuento nombrar, me presenté en Vilagarcía sin ninguna gana de competir. De hecho, si no fuese porque me había comprometido a participar, no hubiese ido allí.
Entrando andando al agua sin mucha convicción.

Me levanté sin ánimo y mientras desayunaba, trataba de animarme a mi mismo pensando en que la cosa mejoraría al ponerme el dorsal. Me encontraba cansado y percibía infinidad de pequeñas contracturas por toda mi humana geografía. La directora y las niñas dormían y, justo cuando estaba a punto de salir, se pusieron de acuerdo para despertar, decidir que me acompañarían y cargarme con un estrés extra que tampoco necesitaba. Creí que no llegaría a tiempo de retirar el dorsal. Aunque, para decir la verdad, prefiero ir de un lado a otro tan bien acompañado como fui.
¡Ojo al dato, el Xocas también puede encabezar una grupeta!

Me preparé con parsimonia y me dio tiempo a saludar a amigos y caras conocidas. Ya en la orilla descubrimos que estaba plagada de piedras. Esta es la única crítica que sí hay que hacer. Hubo muchos participantes que se cortaron al entrar o salir del agua. Pero después del bocinazo sólo existe la carrera, sólo se piensa hacia delante, superar lo que viene a continuación y con estas me metí en la carrera. Por primera vez nadé dentro de un grupo, aunque fuese de los rezagados y puse el pie en la orilla de nuevo antes de quince minutos. También por primera vez hice una transición sin correr con las zapatillas de ciclismo. Pero, sobre todo, por primera vez alcancé a un grupo en el sector ciclista.
Encantado de la vida: cómodo corriendo, no dejé que me adelantasen a 100m de meta.

Estaba encantado de la vida. Por supuesto que no rodábamos muy rápido, pero ahí estaba, con fuerzas suficientes hasta para encabezar el grupo durante parte de la carrera, forzar en la salida de las rotondas y animar a buscar a los que iban delante. Sólo al final del sector me quedé cortado por estar mal situado, pero esto no empañó el contento de los escasos dieciocho kilómetros. Para la anécdota, decir que en el último giro de 180º un compañero de grupo me indicó que había que reservar fuerzas para la carrera a pie: "¡Tarde avisas!".
Juanjo, sus técnicas secretas de entrenamiento dan resultados increíbles. Puritita innovación furanchil.

Transición descalzo y a correr. Sin una sombra y sin gorra por despistado. Hidratándome frecuentemente ni me adelantaron muchos ni adelanté a muchos. Pasaron rápido los que creo que fueron algo más de cinco kilómetros para cerrar un triatlón en el que tuve las mejores sensaciones del año y fui más rápido. Como no, esto demuestra lo poco que sabe mi entrenador sobre planificación, pero ya se sabe, uno se fía de aficionados...También es posible que la adrenalina acumulada me impulsase a ir más rápido y ser más agresivo en carrera. ¡Quién sabe!
En cualquier caso, no querría terminar sin hacer algunos apuntes. Atención a las diferencias entre las fotos de Juanjo y de Xocas. Es evidente quien es rápido y quien no. Juanjo se salió el domingo, doblándome en la primera de las tres vueltas a pie. Por mucho que diga, este año está muy en forma y podría correr en elite. Me alegro por él.
Carlos, no podía ni sonreir en la foto. Se cortó en ambos pies durante la salida. El coraje de terminar un triatlón en esas condiciones demuestra que su vocación de larga distancia tienen unos buenos cimientos (coco no falta). Afortunadamente no tengo fotos de sus pies porque me cerrarían el blog por desagradable. Ahora que ya hizo un medio ironman, ¿cuándo se liará la manta a la cabeza?
Daniel, encantado de volver a coincidir en carrera. Esperemos que sean muchas más y vayamos aprendiendo juntos.

domingo, 27 de junio de 2010

¡Gracias!

¡Gracias concuñada! A partir de ahora estará claro que he llegado a la piscina.

miércoles, 23 de junio de 2010

Concurso Villameca

Hecho. Me he inscrito en el Triatlón de Villameca. Cuando Mateo me habló de la prueba, me di cuenta de que era la última oportunidad que tenía en 2010 de participar en un triatlón de distancia olímpica. Y, además, con drafting prohibido (como si fuese capaz de seguir a algún grupo). Después de haber resuelto algunas incógnitas, he formalizado la inscripción. Así que, fiel a mi palabra organizo el "concurso Villameca". Ahí va el reglamento:

Objetivo
Acertar o aproximarse lo más posible al tiempo en línea de meca de quien estas líneas escribe.

Antecedentes (a modo de pistas para los despistados)
  • Primer triatlón olímpico del Xocas, después de haber debutado en este deporte con un abandono y de haber completado cinco triatlones sprint.
  • Mejor tiempo en un triatlón sprint 1 hora y 22 minutos (sí, eso de que un sprint se completa en una hora es un mito).
  • Será el cuarto fin de semana consecutivo de competición. Porque claro, este fin de semana también toca. Llegaré fundido, seguro.
  • El Xocas no abandona salvo causa de fuerza mayor. Ésta puede ser que se le rompa la bicicleta, y no es broma mal que me pese, o se ahoga en el pantano. Dios no lo quiera.
El premio
Es lo que hay:
Precioso bañador de estilo hawaiano, ideal para debutar en la meca en un tri que organizan por allí y, vete a saber porqué, hace soñar a cualquier aficionado al triatlón que se precie.
Puesto que no quiero que se me acuse de corromper la moral de jovencitas o no tan jovencitas, si la vencedora es una mujer, el premio sería éste (salvo que prefiera el anterior a fin de hacer un bonito regalo a quien le venga en gana. Ojo a la cláusula 4 del reglamento):
En este caso, ya que soy un caballero, además de la talla, permito escoger el color.

El reglamento
  1. Existe tiempo de corte. Es decir, no se admitirán pronósticos por debajo de 2 horas y 40 minutos (milagros en Lourdes y cada vez menos). Supongo que la organización del triatlón pondrá un tiempo máximo que ahora mismo desconozco.
  2. Para concursar cualquiera puede dejar su tiempo en la sección de comentarios, preferentemente acompañado con palabras de ánimo y mantras que ayuden en los momentos de crisis.
  3. La participación está abierta a familiares. De hecho, el organizador prefiere que gane la directora deportiva para ahorrarse los costes de envío.
  4. El ganador debe realizarse una foto con el premio puesto y enviarla al organizador del concurso.
  5. Las bases de este concurso no se han depositado ante notario. Asimismo, no se garantiza que no haya tongo, que los regalos sean un recorte de papel o cualquier otra argucia que se le ocurra al organizador en caso de galopante crisis económica doméstica (como por ejemplo puede sueceder si se funde todos los ahorros del mes ingiriendo zumo de cebada mientras hace turismo el domingo por la provincia de León).
  6. Seguro que se me olvida algo, pero ya voy teniendo sueño y mañana quiero ir a la piscina antes de ir al trabajo.

domingo, 20 de junio de 2010

Liga de clubes de promoción

Estaba tranquilamente sentado en el área de servicio, tomándome un café, cuando caí en la cuenta de que iba a participar en una prueba de ámbito nacional. ¿Pero dónde me he metido?
- ¿Sabes que esta es una competición nacional?
- Como diría mi padre, tienes más moral que el Alcoyano.
- Pues sí.
El día de la sesión fotográfica, Juanjo y yo fuimos convenientemente aleccionados a participar. La razón era clara, al menos debían salir 6 triatletas por club y al final fuimos 7. De hecho, hasta el fotógrafo se dio cuenta: ¿Ya estáis todos?
El caso es que allí estábamos y mientras unos lo tomábamos con buen humor, otros estaban tan nerviosos que se subían por las paredes. Pero no me voy a entretener contando una carrera que fue bien modesta (a la mía me refiero, claro). De hecho, fue tan modesta que acabé penúltimo. Así que aquí va una ensalada de fotos comentadas.

Con toda la pachorra del mundo, Juanjo y Xocas dirigiéndose a la cámara de llamadas: "Bueno, a ver que tal nos sale, aquí hoy me pulen." "Habla por ti, que con este nivel, hoy acabo el último."

Tres minutos antes de entrar en cámara de llamadas, comenzaba a ponerme el neopreno. Paco pedía ayuda para subirse la cremallera y Juanjo se dio cuenta de que no tenía puesta la parte de arriba cuando me vio ponerme la mía. No sé si nos dejarán volver para el año.

Este fue el calentamiento: al sol con el neopreno puesto. Después nos lanzábamos desde la plataforma al agua, que noté friísima, como el resto, claro.

La natación y la carrera a pie discurrían por las instalaciones del arsenal militar. Sin duda, se respiraba un ambiente bélico en la lucha por el ascenso.

Juanjo hizo una buena natación, transicionó bien y pinchó en la primera vuelta de la bici, cerca del punto más lejano a boxes. Mala suerte. Y aunque mal de muchos, consuelo de burros, no fue el único caso, algunas zonas del circuito estaban muy sucias.

El penúltimo del club en salir del agua fue Álvaro, que sin apenas haber entrenado este año, se pone en forma rápidamente.

El Xocas salía justo por detrás. Después coincidiríamos en boxes en un auténtico duelo por hacer la transición más lamentable.  En este caso gané yo, mi espectáculo para enganchar las calas en los pedales es insuperable (un día de estos me pongo a ello, en serio).

Como tengo por costumbre, no enlacé con ningún grupo. Así no me tapa nadie y salgo mejor en las fotos.

Ismael, el mejor del club el sábado: 1 hora y 2 minutos lo avalan. Un junior.

Menos de 15 segundos después entró Óscar, quien se accidentó en la bici y pese a todo continuó para acabar entre los veinte primeros. Para quitarse el sombrero. Otro junior.

Paco, aquí delante de Ismael. Creo que pone cara de dolor para disimular que corre que se las pela. Otro junior más.

Iván, el cuarto junior. Puesto 24º con 1h3min27seg. Aquí se acabó lo bueno porque hay más triatletas del club que podrían hacer un buen papel, pero claro, tienen que venir a las carreras.

¡Hombre!, aquí llega el Xocas, justo cuando entraba la cabeza de carrera. Van como locos, tuve que apartarme porque ya veía que me iban a lastimar.

Y aquí, mi duelo particular con Álvaro. Pero todo quedó en nada. Ya me estaba emocionando con la revisión cutre del duelo entre Allen y Scott (con el que sueña todo triatleta), cuando se retira porque nos salimos fuera del tiempo de corte. Así no vale, hombre.

¡Y esto es todo!

¡Ah!, no. Dos apuntes. El sábado vi claro que todos los clubes tienen algo especial. Así por ejemplo, Mae anima por un club completo. Pero los Marlins, ¡mamaciña! Cuando Fara esprintó por delante de sus compañeras, ¡buf! demostraron que aún podían animar todavía más. Espectacular.