Esta semana estaré trabajando en Bruselas. Como quien dice, acabo de llegar y, al mismo tiempo, soplarme las dos sesiones de entreno que tenía programadas. Entre el cansancio, la pereza y las molestias en la rodilla, que aparecieron justo después de la carrera con la que celebré mi trigésimo séptimo cumpleaños en El Puerto de Santa María, ha sido suficiente para cancelar mis planes.
Al mismo tiempo, he decidido no apuntarme al X-Terra de Figueira da Foz. Le he dado muchas vueltas, quizás demasiadas, pero no me veo con fuerzas para una carrera de este tipo (la bici de montaña pesa mucho, demasiado).
En fin, no estoy de mucho humor. A ver que tal mañana.
PD: Hoy he leído una frase que me ha hecho gracia "todo aquel que no viva por encima de sus posibilidades sufre de falta de imaginación". Parece ser que es de Oscar Wilde. Aún encima de burros, apaleados.
domingo, 28 de febrero de 2010
jueves, 25 de febrero de 2010
En tránsito
Menos mal que me había leído la última entrada de Atalanta. Así los inconvenientes del viaje Vigo-Puerto de Santa María, se llevan mejor. Repasemos:
Primer consejo: darse cuenta que ninguna carrera irá nunca como has previsto.
Efectivamente, debido al temporal, nos trasladan en autobús desde Vigo hasta Santiago de Compostela. Como hacemos menos de 100km no suma para ganarse el Jacobeo.
Segundo consejo: no tienes que sentirte genial para que sea la carrera de tu vida.
Pues no, geniales no íbamos. Trabajando en el autobús, gestionando los cambios a través del teléfono, intentando dormir algo en el vuelo hasta Madrid, perdiendo el enlace con el AVE, durmiendo menos de cinco horas...
Tercer consejo: comer, beber y tu ritmo.
Eso es, comer y beber como pudimos, llevando el ritmo de las circunstancias. Pero lo importante es completar la carrera y en eso estamos. En el AVE de camino hacia Sevilla.
Cuarto consejo: el elemento más importante de todos va a ser TU ACTITUD, con una actitud positiva, ocurren milagros. Con una actitud negativa, el desastre esta asegurado.
Efectivamente, si ya lo decía Siniestro Total, ante todo, mucha calma, y no como los de la foto que andaban algo crispados.
Lo malo es que me he levantado acatarrado. A ver si a la tarde corro cuarenta minutillos y me despejo un poco.
Primer consejo: darse cuenta que ninguna carrera irá nunca como has previsto.
Efectivamente, debido al temporal, nos trasladan en autobús desde Vigo hasta Santiago de Compostela. Como hacemos menos de 100km no suma para ganarse el Jacobeo.
Segundo consejo: no tienes que sentirte genial para que sea la carrera de tu vida.
Pues no, geniales no íbamos. Trabajando en el autobús, gestionando los cambios a través del teléfono, intentando dormir algo en el vuelo hasta Madrid, perdiendo el enlace con el AVE, durmiendo menos de cinco horas...
Tercer consejo: comer, beber y tu ritmo.
Eso es, comer y beber como pudimos, llevando el ritmo de las circunstancias. Pero lo importante es completar la carrera y en eso estamos. En el AVE de camino hacia Sevilla.
Cuarto consejo: el elemento más importante de todos va a ser TU ACTITUD, con una actitud positiva, ocurren milagros. Con una actitud negativa, el desastre esta asegurado.
Efectivamente, si ya lo decía Siniestro Total, ante todo, mucha calma, y no como los de la foto que andaban algo crispados.
Siempre es buen momento para regalar unas flores y alegrarle el día a alguien querido.
lunes, 22 de febrero de 2010
¡Aleluya!
Este año los Reyes me trajeron un pulsómetro y con él venía una participación para el sorteo de unas plazas en la edición 2010 de la Titan Desert (ya sabéis que pulsómetro tengo, mucha máquina para el menda). El caso es que no por ser 500km, por el desierto, en cinco etapas, iba a dejar de concursar.
Esta semana recibí un correo en el que vi escrito Vigo antes de ser capaz de leer otra cosa y pensé: ¡la he armado! Pero no, había un afortunado en la ciudad y no era yo. Bien pensado, es para creer que Dios existe y vela por nosotros, porque si gano la plaza voy. Quizás no hubiese sido muy juicioso. ¡Aleluya! (Y que pena que no me haya tocado.)
En otro orden de cosas, hoy fue la última clase de natación y en el variado tocó un ejercicio que dudo repita en la piscina municipal. Una lástima porque me gusta mucho. Nadar a tope un largo, salir de la calle, lanzarse de nuevo a la piscina y a tope hasta el otro extremo de la calle. Cansado pero divertido. Un poco notas en una piscina en la que, si equivoco el cálculo, podría acabar partiéndole la espalda al que va a hacer rehabilitación. Un detalle de mal gusto, sin duda.
Esta semana recibí un correo en el que vi escrito Vigo antes de ser capaz de leer otra cosa y pensé: ¡la he armado! Pero no, había un afortunado en la ciudad y no era yo. Bien pensado, es para creer que Dios existe y vela por nosotros, porque si gano la plaza voy. Quizás no hubiese sido muy juicioso. ¡Aleluya! (Y que pena que no me haya tocado.)
En otro orden de cosas, hoy fue la última clase de natación y en el variado tocó un ejercicio que dudo repita en la piscina municipal. Una lástima porque me gusta mucho. Nadar a tope un largo, salir de la calle, lanzarse de nuevo a la piscina y a tope hasta el otro extremo de la calle. Cansado pero divertido. Un poco notas en una piscina en la que, si equivoco el cálculo, podría acabar partiéndole la espalda al que va a hacer rehabilitación. Un detalle de mal gusto, sin duda.
domingo, 21 de febrero de 2010
Desafiando al ¿temporal?
Nubosidad variable. Viento racheado. Chubascos ocasionales...es decir, estamos en invierno.
El sábado a media tarde me llamaron para avisarme de que se suspendía el duatlón del domingo, debido a la previsión de temporal. Me quedé chafado, el próximo domingo no podré ir al duatlón de Lugo y completaré, muy a mi pesar, un mes de febrero completo sin competir. Me fui a la piscina para hacer el entreno más largo de este año (una horita). Y ya por la noche, rendido en el sofá como si me hubiesen dado una paliza, pensaba en que al menos, ya que no competiría, el domingo sería tranquilo.
Si hasta lució el sol durante parte del recorrido.
Y amaneció el domingo. Saqué a Tri (el perro de la directora deportiva) y de paso fui a comprar pan y magdalenas. No llovía, sólo un poco de viento, me preguntaba en donde estaba el temporal. Por tanto, dudaba entre quedarme en casa viendo una película y pedaleando en el rodillo o arriesgarme a que me cayese una tromba de agua por el camino. Al final, la directora me animó a salir, eso sí, escapando de la costa. Así que de Vigo a Redondela, de allí a Porriño, subida al alto de San Cosme (que sería de mi sin el "compact") y llego a Nigrán. Finalmente, últimos diez quilómetros pedaleando por la costa en dirección a Vigo. Esto sumó casi tres horas de entreno para poco más de setenta kilómetros. ¡Hay que ver lo lento que puedo llegar a ir en las subidas! Eso sí, del temporal no hubo noticia, sólo alguna racha de viento incómoda.
La bici acabó de verano. Ahora ya tengo las dos hechas un asco.
viernes, 19 de febrero de 2010
Hoy, en Portugal
Hoy el trabajo me ha llevado a Portugal, concretamente a Oliveira de Frades. Aunque las condiciones fueron cambiantes a lo largo del día, al llegar a la empresa el cielo estaba despejado y lucía el sol. Visitamos el taller y salimos a la campa...
Ahora salgo a correr una horita.
Aquí estaba atento
Es cierto, uno no puede mantener la concentración al cien por cien todo el tiempo. Allí me encontraba, entre Oporto y Figueira da Foz. Vi los montes arbolados, sentí el frío del día y, deslumbrado por el sol, por un momento me imaginé pedaleando por alguna de las infinitas pistas que tenía que haber en aquel lugar. Después, volví a la faena.Aquí no tanto
Más tarde paramos a comer en un pequeño restaurante un frango a la parrilla. Con nosotros, también salió un viejo Volvo. Muy bonito.Ahora salgo a correr una horita.
jueves, 18 de febrero de 2010
Se acerca el domingo
Esta mañana amaneció lloviendo. Ni mucho ni muy seguido pero lloviendo. Así que el domingo las pistas van a estar imposibles: más barro, mayores roderas…más esfuerzo, menos control. Tengo un colega británico que está casado con una santiaguesa. Hace un par de años bromeaba diciendo que, cuando se jubilase, vendría a vivir a Galicia. Con la ayuda del cambio climático, sería como irse a vivir a Valencia ahora. El martes me escribía y, al final de su correo, se mostraba horrorizado por el frío que pasó estas Navidades en Santiago (¡si hasta nevó!, insistía). Pues sí, tan preocupados que estaban algunos hace unos pocos años por el clima y este año Galicia responde fielmente al tópico de lluvia y días grises. ¡Qué bien!
Aclaro que no reniego de que el clima esté cambiando y que la humanidad contribuya a este cambio. Pero sí dudo de que estos cambios se noten de un año para otro, como mucho nos insistían hasta hace poco. También dudo de la precisión de ciertas predicciones, debido a la gran cantidad de variables y la dificultad de crear modelos y simular. En cualquier caso, está claro que antes el cambio climático tenía la culpa de todo, ahora el culpable es Zapatero. Me pregunto si algún día cada uno asumirá su propia responsabilidad sin culpar a otros.
Volviendo al principio, están locos estos deportistas. Me produce cierto vértigo pensar en la carrera del domingo (el riesgo de una caída, el cansancio) y, sin embargo, no renunciaría a ella. Supongo que es el thrill of the fight. Es curioso pensar que si en lugar de una afición fuese un trabajo, más de uno se negaría a competir porque las condiciones son inseguras, el plus de peligrosidad no está reflejado en el salario y la empresa no pone en marcha todas las medidas de prevención necesarias para evitar cualquier posible accidente y esto y lo otro. Pero, no. Aquí pagamos por ir. ¿Ya conté que en alguna parte del recorrido hay un árbol caído que casi corta el paso? Bueno, puede que haya equivocado la ruta. Lo veremos el domingo.
martes, 16 de febrero de 2010
Pensamiento acuático
El caso es que nada más empezar me di cuenta de que no iba a ser mi día. Me encontraba completamente agarrotado. Creo que me pasé con las dos últimas sesiones de gimnasia y, pocos, estiramientos. Lo peor fue cuando llegamos a un ejercicio que consistía en nadar a crawl con una sola mano. El largo de ida teníamos que llevar el brazo que no trabajaba estirado por delante de la cabeza. El largo de vuelta pegábamos el brazo muerto al cuerpo. Esta variante me trajo por la calle de la amargura. Mientras sufría para tratar de nadar lo mejor posible, cansándome de forma exagerada, me acordaba de los atletas que han sufrido alguna amputación. Qué mérito tienen estas personas, qué valor y qué fuerza de voluntad. Supongo que sobre todo es el valor de empezar y tomar las rutinas, pero es que tienen que empezar para todo. Increíble.
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