domingo 15 de noviembre de 2009

¿Pereza?


Esta semana fui a Santiago un par de veces, crucé el puente de Rande 4 veces: la Ría de Vigo y las Islas Cíes al fondo. Tenía previsto hacer la travesía a nado y no lo hice. Una lástima. Intentaré no cometer este error el próximo año y, lo llame "objetivo" o no, trataré de estar en la línea de salida en agosto.


Mientras tanto, se suceden semanas a medio gas. No corro, apenas pedaleo y nado, y me esfuerzo por cumplir con la gimnasia establecida: pesas y estiramientos. A este paso, me acostumbraré a vivir fácil y me voy a perder en un fin de año especialmente complicado. Mi agenda de noviembre y diciembre no tiene desperdicio, de Madrid a Bilbao, a Barcelona, a Coimbra, a Porto, a... Ni siquiera actualizo el blog como me gustaría.


Pero voy cumpliendo con los mínimos. Ayer de Oursense a Ribadavia por la carretera nacional. Poco más de una hora para algo menos de treinta kilómetros. Lloviendo a ratos y llegando de noche. Tuvo algo de místico y algo de tonto (a ver cuando me compro unos botines).

miércoles 11 de noviembre de 2009

Visita al Guggenheim

Este mes de octubre lo tengo bastante liado, de un sitio para otro y con muchos eventos. Lo bueno es que tarde o temprano toca alguna actividad interesante y lo malo es que no hay quien se organice. Acabo de llegar de Bilbao, en donde me invitaron a visitar el museo Guggenheim. Aunque había visitado la ciudad en numerosas ocasiones, ésta fue la primera vez que entré al museo.

Las cosas como son, me gusta más el arte más reciente que el más antiguo. Así, en su momento disfruté más la visita al Reina Sofía que al Prado; me dice más Picasso que Velázquez, aunque considero al primero un tramposo y al segundo un artesano (que sí, que ya sé que son grandes artistas y por tales los tengo). Ayer, entramos en el museo y la guía nos llevó al atrio y comenzó a explicarnos la función del mismo y como estaba ordenado el edificio. Me empezó a oler a chamusquina, que te digan que el edificio es más fácil de visitar que uno convencional, cuando es tan enrevesado y lo comparan con edificios cartesianos...
Después entramos en una sala enorme en la que hay esculturas de Richard Serra. Me gustó mucho, como suelen decir, la obra me transmitió algo. Pero la explicación: "...para realizar esta obra el escultor utilizó un programa informático, sin la tecnología, esta obra no hubiese sido posible...". Si alguno de los que por aquí se pasa ha dibujado alguna vez con Catia, Proengineer o cualqueira de estos programas, sabrá que modelar figuras como las de la fotografía se hace en cinco minutos (en mis buenos tiempos, me sobrarían cuatro). De esa sala pasamos a otra y allí la "instalación" requirió de una explicación tan rebuscada que acabé por desconectar durante el resto de la visita de lo que contaba la guía. Hacía bien su trabajo, contaba lo que tenía que contar, pero me ocurre con el arte que cuando la explicación se hace larga, siento como si me estuviesen timando. Creo que es mejor visitar estos museos al aire de cada uno y disfrutarlos...o no. Merece la pena visitar el Guggenheim. Volveré y le dedicaré dos o tres horas, lo que pueda. Eso sí, no contrataré guía alguna.
En cualquier caso lo que realmente me carga es que la semana pasada le dijeron a mi hija mayor que dibujaba fatal. ¿Qué necesidad tiene la profesora de plástica de decirle algo así a la niña? Habrá que recomendarle que visite algún que otro museo o la exposición que toque en cualquier caja de ahorros. A ver si se entera de que no hace falta saber dibujar para especular a gusto con el arte de cada uno.
Bueno, otro día hablo de entrenamiento. ¿Se nota que todavía no puedo correr? Esta entrada destila cierta carga sin liberar.)

sábado 7 de noviembre de 2009

Jan Vermeer y el triatlón


Me gusta Vermeer. No es increíblemente conocido, pintó pocos cuadros, con motivos no muy llamativos...Pero me parece un maestro por la forma en que captó la luz, por los colores que utilizó, por la tranquilidad que emana de sus cuadros. También por los motivos que eligió, aunque los relegase al propio acto de pintar.

Tengo en casa uno de esos libros con ilustraciones de sus cuadros. Me gusta hojearlo de vez en cuando y detenerme en sus páginas. En algunas de ellas, dejando el resto para otra ocasión. El otro día se me ocurrió que si viviese en nuestro tiempo y le gustase el triatlón, podría tomar el ejemplo de algún triatleta (pongamos por caso a Clemente con quien me cruzé a toda prisa en Barajas el martes) y pintar algo así.


Con los años se divagaría sobre si era un triatleta conocido o no, pero como era un artista, un auténtico artista, esto perdería importancia en relación con el propio cuadro. Como debe ser.
Hace unos años se hizo una película sobre un posible origen del cuadro La joven de la Perla. A mi me gustó aquella película. Y es una buena ocasión para volver a ver a Scarlett Johansson.

(Ya sé que la edición de la foto es una pena, pero me hizo gracia el ejemplo.)

viernes 30 de octubre de 2009

Piensa como un abejorro, entrena como un caballo

La frase la he leído en The triathlete's training bible de Joe Friel (si todavía hay alguien a quien le interese el entrenamiento y no sigue su blog, quizás debería pasarse por él). Intentaré que sea mi lema para 2010.


Aquí las conclusiones más actuales del estudio.

Al parecer hace unos años los científicos de la NASA se interesaron por el abejorro. Este insecto tenía que encerrar algunos interesantes secretos sobre el vuelo. El abejorro tiene un cuerpo relativamente grande y peludo, y unas alas pequeñas. Además, su posición de vuelo es muy poco aerodinámica. Sin embargo, se puede elevar considerablemente y volar. Después de muchos estudios, hipótesis, conjeturas, análisis, disecciones, grabaciones, mediciones, observaciones, comparaciones y discusiones, la conclusión a la que llegaron los científicos es que el abejorro no podía volar. Afortunadamente, nadie se lo dijo al abejorro y éste sigue volando de un lado para otro como si tal cosa, ignorante de su incapacidad.



Por otra parte tenemos al caballo de carreras. Los caballos de carreras entrenan de forma similar a los atletas. Emplean el entrenamiento de resistencia, las series, los monitores cardiacos, cuidan la alimentación y el descanso...sin embargo, la psicología del caballo de carreras es distinta a la del corredor. Un caballo no cuestiona lo que le dice su entrenador y sigue al pie de la letra sus instrucciones. No corren unos pocos kilómetros de más por si acaso. Cuando compiten, no sobreestiman a sus rivales y su único objetivo es ser los más rápidos.

Pues de eso se trata, pensar como el abejorro, tener confianza en uno mismo, y entrenar como un caballo, con un objetivo claro, de acuerdo con el plan establecido y sin cambiar de rumbo continuamente.

Nota1: Será un gran paso en relación con este año en el que pensé como un abejorro (uno es que no da para más) y entrené como un abejorro.
Nota2: Además, ya sé que funciona. Cuando tenía diecisiete años el psicólogo del colegio me intentó convencer de que no estudiase una ingeniería: "muy difícil, por encima de tus capacidades..." Evidentemente no le hice ni caso (ahí sí que apliqué bien el lema).

miércoles 28 de octubre de 2009

Un cuentecillo


Paseaba tranquilamente por la colina, disfrutando de una plácida tarde otoñal. Hacía tiempo que había visto el globo que poco a poco se iba acercando. Cerca de la cima de la colina el globo descendió y su ocupante le dijo:
- ¡Oiga! ¡Sí, usted! Mire, he quedado a las seis y media con unos amigos para celebrar el cumpleaños de uno de ellos. Acordé con mi mujer que les daría una sorpresa llegando en globo, aunque nunca antes me había montado en uno. Pero ahora no sé llegar.
- Ya...
- Sí, quizás pueda ayudarme. Tengo que llegar a la cabaña de la Herminia, en el monte de Acolá.
- Bueno, son las 18:36, se encuentra a 785m sobre el nivel del mar y a 25m por encima de la cota más alta de esta colina. Su posición se corresponde con -7º 21' de longitud y 43º 32' de latitud. La temperatura es de 18,5º C y hay viento de componente nordeste y fuerza 1. No obstante, no sé dónde está la cabaña que refiere.

El piloto se molesta visiblemente:
- ¡Pues mira qué bien! Usted es ingeniero, ¿verdad?
El ingeniero se alegró:
- Sí, lo soy. ¿Cómo lo ha sabido?
- Porque toda la información que me ha dado es veraz, rigurosa y ¡no vale para nada! Así que no voy a ser capaz de llegar junto a mis amigos y decepcionaré a mi mujer.
- Ah, ya veo, ya veo. Sin embargo, estoy seguro de que usted es director general, ¿a que sí?
- Pues sí, lo soy. ¿Y por qué lo supo?
- Porque no comprende la nave que dirige ni los principios básicos de navegación. Adquiere compromisos que no puede cumplir, pero sobre todo, porque se las ha arreglado para que el culpable sea yo.

domingo 25 de octubre de 2009

Domingo


Sabías a lo que venías, ¿verdad?

Las aceras arrasadas, el asfalto levantado, la calle llena de vallas...Dentro de unos meses tendremos una calle de aspecto impecable, las arcas públicas vacías y nos estaremos preguntando si no habrá sido éste un parche demasiado temporal. Pero estamos aquí y ahora y con este panorama lo mejor es salir de casa con la bici de montaña.

¡Algo de barro y charcos ya encontramos!

Y es un poco tonto. El rodaje "largo" con la bici lo he limitado a una horita y sabiendo que lo acabo vaya como vaya, pues me emociono y acabo yendo más rápido de lo que debería. ¿Será el color rojo de la bici? Al menos me he divertido. Más tarde ya haré las pesas y estiramientos de rigor. ¡Qué penitencia!


Bien camuflado, ¿o no?

"Después de comer, ni una línea leer." Bien, esto lo decía mi suegro. Sin embargo, Tri y yo nos tomamos muy en serio nuestra formación. Leemos con atención y hasta subrayamos juntos los párrafos más interesantes con los contenidos clave.

En realidad, duermo por obligación para liberar la hormona del crecimiento (aunque quizás sea un poco tarde para mí).

sábado 24 de octubre de 2009

Triatlón, deporte para todos

El título no engaña, pero el contenido no es como uno esperaría.
Este libro me lo regaló mi hermano, gracias, hace unos meses. Empezé a leerlo con mucha ilusión ya que hacía tiempo (¿dos o tres meses?) que no leía ningún libro de entrenamiento. Sí, ya sé que mis lecturas son un poco peculiares.

Este libro de Miguel Ángel Torres Navarro describe la práctica del triatlón: las tres disciplinas y sus peculiaridades, el material y las pautas generales a seguir en competición. A esta parte dedica unas 50 páginas. A continuación, aborda aspectos relacionados con el entrenamiento: los principios básicos, métodos, periodos, nutrición, etc. Todo esto constituye el grueso del texto, que tiene unas 250 páginas. Así como la primera parte se lee de forma rápida y fácil y es ideal para novatos, y supongo que para veteranos que deseen refrescar los conceptos básicos; la segunda parte es más árida. Quizás porque no es tan básica y, aunque bien explicados, se tratan asuntos complejos de forma resumida.
Desde mi punto de vista, es un libro que está más orientado al entrenador que al atleta. Y en cualquier caso, entiendo que más orientado al atleta de distancias cortas con mucho tiempo disponible. Todos advertidos. Así que no nos extrañemos después si los aficionados nos ponemos a montar planes de entrenamiento y salgan los resultados que salen. Pasa en todas las disciplinas científico - técnicas. Equivocamos algún que otro concepto y corremos el riesgo de pegárnosla...


...claro que también podemos arreglar las cosas con un buen material (esta foto al menos Furacán ya la conoce, ¿verdad?).

No dejéis de visitar esta galería.