lunes, 10 de octubre de 2011

Hay días que no me sé controlar

Como veo que la zona de comentarios está un poco aburrida, voy a contar una anécdota que me sucedió hoy a ver si se anima el cotarro.

Pues resulta que recibíamos a una personalidad en la institución para la que trabajo. El plan era visitar el centro y después unas obras que estamos realizando a menos de un kilómetro. A los cinco minutos de llegar la comitiva, me llaman de recepción a la oficina: "pregunta por ti el jefe de policía". Envié el correo que estaba escribiendo y me fui para la entrada. Todo el mundo en el recibidor, me cuelo por un lateral para dirigirme a la recepcionista: "está hablando con Teresa". Veo a la mujer del gabinete de comunicación con un señor de mediana edad, bien trajeado y con un bigotito fino. Deduzco que es el jefe de seguridad de nuestra invitada, o algo por el estilo. Me presentan y entablamos un corto diálogo:
- Mire-me dice-, es que aquí nadie sabe llegar a las obras.
- No se preocupe, yo les puedo indicar como llegar.
- La cuestión es que queremos ir antes de que vaya la comitiva.
- Bien, pues estoy disponible. ¿Quiere que vayamos en su coche o en el mío? -pregunté inocentemente.
- No, venga.

El hombre me lleva hacia el exterior y se dirige a una pareja de la Guardia Civil. Les comunica que sé a donde hay que dirigirse y que iré con ellos para enseñarles el camino. Me vuelve a preguntar si no me importa acompañarles y en un momento estoy entrando en el coche de la benemérita con sus colores blanco y verde, sus luces de colores y un montón de cacharrada dentro. No sé que me pasó, supongo que la situación me pareció simpática, porque desde el mismo instante en que me vi en el coche, con el alcoholímetro en el bolsillo del asiento enfrente, me puse de buen humor.
Les di unas indicaciones y nos pusimos en marcha y, aunque el viaje era corto, me decidí a entablar conversación con el chófer y el copiloto:
- ¿Qué tal va el coche?
- Consume un 11...
- ¡La leche!
- ...y tiene 250CV.
- Caramba, no está mal, pero un 11 es un 11.
- En autovía no hay quien se nos escape- lo repitió un par de veces, por si no lo oyera bien-, pero en carreteras secundarias toca por todas partes. Hay que tener mucho cuidado con los badenes.

Y aceleró, no sé muy bien si para demostrar que el coche era realmente potente, que lo era, o para darle vidilla al viaje y rematar rápido. Eso lo pensé la primera vez, porque saliendo de la glorieta volvió a acelerar y estuve en un tris de decirles "si seguimos así nos va a acabar parando la Guardia Civil, ¡ups!". Pero me controlé, que uno es un tipo serio. Pero claro, llegamos al polígono y concretamente a este lugar:
Y ya no me pude controlar: "Esto está fatal porque además, si nos ponemos estrictos, el obstáculo no se puede salvar porque la línea es continua". Pues oye, ni media sonrisa, creo que hasta les molestó un poco. ¡Qué poco sentido del humor tenía la pareja!. Menos mal que ya habíamos llegado, vieron rápidamente como organizarse y ya continuamos hablando de otras cosillas.
Al llegar de vuelta al centro, el jefe de seguridad me agradeció los servicios prestados, recalcando el hecho de que "es una experiencia, no todos los días se tiene oportunidad de subir a un coche de la Guardia Civil". ¡Ni falta que hace! le iba a contestar, pero callé, ya estaba en "modo trabajo" y soy un tipo serio.

Después me extraño de que mi hija mayor sea una vacilona.

5 comentarios:

davidiego dijo...

con los tricornios no se juega.. esa carretera era para las BMW esas tan potentes que corren por las autovías..

XTB-XAVI dijo...

Vaya tela con la benemérita...por cierto, porqué se le llama así?

Un abrazo!

Xavi.

Xocas dijo...

DD, tienes razón, no volveré a hacerlo.

Ni idea Xavi, gracias por pasarte.

Jesús dijo...

Pues menos mal que solo se pusieron serios, y no les dio por hacer ninguna demostración de que podían pasar sin tocar ni la línea blanca ni el poste.
No hay nada peor que decir ¡A que No hay huevos!

Xocas dijo...

Pues tienes razón, uf, ¡cómo me la he jugado! :-D