martes, 14 de julio de 2009

2º Objetivo anual: Marcha Cicloturista Tea, ¡conseguido!


El objetivo era completar una marcha ciclista de más de 100km y eso hice. Cicloturista del Tea, 117km según mi ciclocomputador. Muy contento.
Antes de las 7 ya estaba despierto, normal, sino no llegaba a la salida. Pero también es cierto que esta marcha me hacía ilusión. El perfil era durillo, rompepiernas y más bien largo, aunque asequible (eso esperaba). Sin embargo, después del fiasco del fin de semana pasado no las tenía todas conmigo.
El cartel del evento

A las ocho y media ya había recogido el dorsal, el chip, el bidón de regalo y una bonita cerámica conmemorativa, artesanía galega oiga. Por supuesto, también me había bebido un rico chocolate caliente. Tuve tiempo de ver a mucho ciclista con más aspecto de “pro” que de cicloturista de medio pelo: rostros afilados, cuerpos fibrosos, piernas depiladas y buen equipamiento con aspecto de estar muy usado. “Hoy, me pulen.”
La montaña rusa

Poco antes de la salida me encuentro a dos hermanos de Ribadavia con los que jugué tardes y tardes en el instituto. Sabía que les gustaba la bicicleta, así que tiene su lógica que hayamos coincidido. Pese a los años, siguen más o menos como siempre. El mayor está intratable, completó la marcha en menos de cuatro horas y resulta que es triatleta, o practica triatlón, ¡qué ya no sé! Unas palabras y para la salida.
La salida fue puntual. Sin apretones, el pelotón fue cogiendo velocidad rápidamente y yo flipando. “¿Cómo? ¿Éste va a ser el ritmo? ¡Estoy j.!” con apenas 7km mi velocidad media era de 29km/h. Desde luego, mi ritmo para esta distancia no es ese, así que me empezaron a pasar a derecha e izquierda sin conmiseración. Bueno, afortunadamente hubo que subir el alto del Festín al pasar Mondariz y esto estabilizó las posiciones de cada uno. Me resultó simpático ver como ya hubo quien atajó por no subir unos pocos metros más. “Si con 18km ya atajas, lo tienes crudo filliño. Y el primer pinchazo. Uno de los súper-preparados reparándolo en la cuneta, después nos pasó subiendo a toda velocidad. Antes veía las averías de los demás como algo ajeno, pero ayer sudaba en frío. Y de repente, ay, ay, ay, el cambio no trasero no saltaba bien entre las coronas 5ª, 6ª y 7ª. “No puede ser, ¡hoy no!” Afortunadamente, sólo estaba, está, un poco fuera de punto. En agosto lo arreglo porque en julio no podré tocar más la bici. Lo malo es que me dio un poco de lata.
No me entretendré contando todos los repechos al 4, al 5 o al 7%, pero sí diré que el recorrido era realmente bonito. Auténtico rural gallego, carreteras estrechas, reviradas, aldeas tranquilas, bosques con árboles autóctonos y no autóctonos, una delicia para los sentidos. Otro día paseo a la familia en el coche por la parte del recorrido que no conocen. Merece la pena.
No lo he dicho, pero el día amaneció cubierto e incluso durante algunos tramos lloviznó, lo que añadió un puntito de dificultad: “¡Qué mal se ve! Qué zona de niebla... ¡Pero si llevo las gafas mojadas!” Lo que no fue tan divertido fue ver a aquel ciclista ya talludito al que atendía la ambulancia en… ¿una recta?
Cuando ya llevábamos varios altos coronados, tenía la sensación de ser más escalador que el más escalador de los colombianos, pero llegó el alto de Moncelos y puso las cosas en su sitio. Del kilómetro 80 al 90, hubo que sufrir. La primera parte la subí sin dificultad, pero la segunda parte se me atragantó y me arrastré hasta el alto, en el que nos esperaba el avituallamiento. En el momento se sufre como un perro, pero, la verdad, si no tienes la sensación de haberte esforzado, estas cosas pierden su gracia, ¿o no?
El alto de Moncelos, no era difícil, sino fuese porque ya llevaba 80km encima

Aprovecho la ocasión para hablar sobre comida y bebida (pero al estilo deportista, es decir, nada de sabores y texturas extraordinarios). Para la marcha no me la jugué con los avituallamientos de la organización. Éstos eran estupendos: agua, refrescos, zumos, fruta, pastelitos y en abundancia. Sin embargo, visto lo visto, me llevé mis barritas, geles y bebidas isotónicas. Lo que ya sé que funciona. Así que, excepto el agua y un par de plátanos, no caté las excelencias del avituallamiento durante la carrera. Aún así, hubo un momento en el que tuve unos preocupantes amagos de calambres que pensé me iban a fastidiar el día. Pero nada, finalmente, todo bien.
Una vez superado Fontefría, me pongo el chubasquero para la bajada, y eso que lo de los equilibrios en marcha los llevo fatal, y consulto la velocidad media. “Menos de 24km/h. No puede ser, me voy a quedar a un pelo de hacer una media de 25km/h. ¡A por todas!” Ya no tenía fuerzas para subir, pero sí para bajar y llanear. Arriba plato, abajo coronas, cuerpo tendido y a levantar esa media. ¡Qué tensión! Que poco a poco subía la velocidad. Pedaleando a 40, 45, 50, 55km/h, pero nada, que no llegaba. Como la bajada era larga, a pocos kilómetros de Ponteareas, por fin veo la deseada cifra y, por si acaso, sigo apretando. Al final, llego a meta muy contento y sano y salvo por los pelos, ya que en la última rotonda un coche se cruzó por delante de mi y tuve que apretar los frenos con fuerza.

Ahora una ensaladilla de datos para los curiosos:
Tiempo total de marcha: 4h55min, velocidad media global 23,6km/h, tiempo total de pedaleo 4h40min, velocidad media efectiva 25,2km/h. El día que me afeite las piernas, ¡vuelo!
Puesto: 500 de 599 llegados, 650 inscritos. Ya se sabe, soy como las cajas, cumplo una labor social. Si no estuviese a cola de pelotón, el resto no podría estar delante.
Cadencia de pedaleo 76ppm, ¡cómo se notan los altos!
Calorías quemadas: 3.382kcal. ¡Ja!, me río yo de las dietas de 1.500kcal para adelgazar. Por cierto, peso antes de la prueba 71,5kg (según dicen mi báscula pesa un kg de más, yo creo que no, je, je), peso del lunes por la mañana 70,8kg. Seguro que casi todo fue desgaste muscular, ¡éramos pocos y parió la abuela!
Pulsaciones medias: 149, altas, altas. Pulsaciones máximas: 170, esto tuvo que ser bajando, porque subiendo Moncelos iba muerto.
Coste de la inscripción (incluyendo la licencia de un día): 28€, baratísimo. Con los pinchos comieron los participantes y sus acompañantes (empanada, tortilla, jamón,…) incluyendo los míos, claro.
El recuerdo que me servirá de excusa para contar una batallita más.

Mención especial a la organización. Todo perfecto.

9 comentarios:

Furacán dijo...

Enhorabuena! hasta lo has hecho mejor que yo el año pasado, Moncelos en sí no es muy duro pero con lo que llevas encima las piernas no dan, yo también me arrastré. Eso sí, el paisaje precioso.
Te iba decir si venías a la marcha de Cangas el domingo pero ya leo que hasta agosto no vuleves tocar la bici así que nada.
Estás hecho un campeón, ahora por el tri! ven a Allariz que está muy chulo y ya está casi confirmado que va ser de carretera.

davidiego dijo...

enhorabuena xocas.
a seguir furacaneando los demás fines de semana!! ;)

Grimo runner dijo...

Estas hecho un campeón, ha sido leerte y buscar bicicletas por internet, bueno de momento no pero para el año que viene....Un abrazo campeón.

Si te lo tengo que explicar... dijo...

Enhorabuena."En el momento se sufre como un perro, pero, la verdad, si no tienes la sensación de haberte esforzado, estas cosas pierden su gracia, ¿o no?" Ya eres de la "secta". Confirmado!

Jetlag-Man dijo...

¡Muy bien, Xocas! Ni yo mismo lo habría hecho mejor. Seguro que 180 llanitos cuestan menos...

Xocas dijo...

Gracias a todos.

Furacán, la comparativa no vale. Al no estar en el mismo sitio y a la misma hora, el pique no está servido. Ya me apuntaba a lo de Cangas, pero debo realizar una pausa en aras de la paz familiar. A Allariz sí que pienso ir.

Davidiego, hasta el 8 de agosto, pausa (pero seguiremos entrenando, ¿verdad?).

Grimo, y después te enfundas el gorro y el bañador y estás perdido.

Ironmanu, cada uno lo ve a su manera. A mi me gusta así.

Ramón, ya me contarás, 180 son 180, aunque sean "llanitos".

Atalanta dijo...

Enhorabuena. Como ya te dije, sigues el camino por el que todos pasamos. Ya verás, cada vez un poquito más lejos... No creo que los pelos de tus patas aguanten el verano. Si es que cuanto de afeitas, te crees Armstrong.

kela dijo...

te diré que no lo he leido entero (es muy tarde). Tres apuntes (del principio, claro está):
1.- enhorabuena por los 117 km según tu ciclocontador????? eso me parece increíble, vaya sensación!!!!
2.- la cerámica gallega, qué detalle!!!!!!!
3.- ribadavia.....cuantos ratos!!!!!!....¿cuando volverá a verme un veintitantos de agosto vestida de judia medieval?????....ojo: he dicho judía, no vaina!!!, judía de Judea. Qué bueno Ribadavia....Te prometo que otro día lo leo entero!!!!

Xocas dijo...

Atalanta, lo de los pelos daría para una o varias entradas. Aparte de que, sin duda, me frenan (otra excusa más), el día que los afeite la armo en casa (otra vez más). Ya veremos. Por otra parte, parece que sí, cada vez un poco más lejos.

Kela, gracias por pasarte. (1) No es para tanto, (2) Pues sí, aparte que uno se siente "moi da terriña". (3) Sí, qué buenos ratos! En mi caso, ratos de años. En la fiesta ya me he vestido de señor y de villano, pero no hay como ir de judío, fresco y cómodo (en la oficina me dicen que me pega, hay que j.).